El autor británico Samuel Smiles describió el hábito como una fase transitoria entre un acto (acción) y el carácter de un individuo, que formula de manera inminente su destino. Dado que tus hábitos diarios afectan profundamente a los resultados, puedes utilizarlos como una herramienta esencial para alcanzar tus metas personales y profesionales.
Así que, tanto si tu objetivo es perder peso, dejar de fumar, reducir el estrés o conseguir esa promoción, aumentar tu productividad o alcanzar el equilibrio perfecto entre tu trabajo y tu vida personal, puedes aspirar a conseguirlo todo mediante buenos hábitos diarios.
Quédate con nosotros mientras te explicamos cómo los hábitos diarios pueden añadir más significado a tu vida. También tenemos una lista de 20 hábitos sencillos pero eficaces para hacer tu vida más fácil.
¿Cómo se forman los hábitos diarios?

La idea de lo que conforma los hábitos diarios se publicó inicialmente en el libro de Charles Duhigg, El poder de los hábitos. Charles propuso el ciclo del hábito, o el ciclo de señal-desencadenante-recompensa, como la teoría que explica lo que conforma (o rompe) los hábitos. El proceso, casi cíclico, se desarrolla de la siguiente manera:
- Señal/desencadenante: un desencadenante específico que se produce en un momento concreto del día inicia el ciclo del hábito. El desencadenante puede estar asociado a un estado emocional, una ubicación o un estímulo intrínseco o extrínseco.
- Rutina/comportamiento: es la acción resultante que sigue a la señal. Puede ser un hábito ya establecido o un hábito que deseas inculcar.
- Recompensa/castigo: Tu recompensa es el resultado de la rutina. Si la recompensa es positiva, refuerza el hábito, y las emociones negativas (castigo) disuaden de ese comportamiento.
- Repetición: La repetición es el elemento final que refuerza el hábito diario. El hábito se arraiga profundamente cuando se produce la señal-desencadenante-recompensa y, con el tiempo, tu cerebro asocia la señal con la rutina y la recompensa para reforzar las vías neuronales que permiten llevar a cabo el hábito de forma automática.
Considera este ejemplo del ciclo señal-desencadenante-recompensa: cuando te sientes estresado (señal), bebes café (rutina). La cafeína te ayuda a aliviar el estrés, mantener la concentración y completar la tarea (recompensa). Antes de que te des cuenta, prepararás café cada vez que estés estresado (hábito diario).
Beneficios de desarrollar hábitos diarios
Ya hemos establecido que los hábitos son un precursor del éxito personal y profesional. Desarrollar el conjunto adecuado de hábitos diarios atrae los siguientes beneficios:
- Mayor estabilidad: los hábitos diarios añaden estructura a la vida de una persona. Una rutina establecida crea un entorno coherente y predecible que aporta estabilidad e infunde confianza.
- Mayor productividad: Los hábitos diarios son una excelente forma de aumentar la productividad. La vinculación automática de señales y acciones agiliza las actividades rutinarias y libera energía mental para tareas más complejas.
- Mejora de la salud y el bienestar: hábitos como preparar las comidas, dormir bien por la noche, llevar un diario, hacer actividad física, etc., allanan el camino hacia un estilo de vida más saludable y mejoran el bienestar físico y mental.
- Enfoque y concentración: los hábitos diarios te ayudan a entrenar tu mente para concentrarte en tareas específicas en momentos determinados y mejorar así tu rendimiento y productividad.
- Desarrollo de habilidades: incorporar hábitos centrados en el aprendizaje y el desarrollo de habilidades puede ayudarte a crecer profesional y personalmente, y hacerlo de forma continua te hará más adaptable y ágil.
- Gestión eficaz del tiempo: los hábitos regulan cómo empleamos el tiempo. Seguir un horario, priorizar las tareas esenciales y revisar el tiempo que dedicas a cada tarea minimiza la procrastinación, te ayuda a cumplir los plazos y a alcanzar tus metas más rápidamente.
- Mentalidad positiva: Empezar el día con un plan diario y afirmaciones positivas, y terminarlo con reflexión y gratitud, te ayudará a desarrollar una mentalidad positiva y sostenible.
- Mejora tus relaciones: utiliza los hábitos diarios para mejorar tu relación contigo mismo y con los que te rodean. Reservar tiempo para prestar toda tu atención a tus familiares o realizar revisiones periódicas de tu salud física y mental te ayudará a construir relaciones más sólidas y significativas, basadas en interacciones positivas.
- Estabilidad financiera: los hábitos diarios relacionados con la elaboración de presupuestos y el ahorro fomentan la disciplina financiera. Pronto tomarás decisiones más inteligentes para ahorrar dinero y alcanzar la estabilidad financiera a largo plazo.
- Disciplina personal: desarrollar hábitos diarios requiere una buena dosis de disciplina, autocontrol y autorregulación. Cuanto más entrenes estas cualidades, más fuertes se volverán a la hora de moldear tu personalidad.
- Sensación de logro: los resultados positivos, como ahorrar tiempo y dinero, llevar un estilo de vida más saludable, tener una sensación de control, mejorar la productividad, etc., contribuyen a la sensación de logro. Alcanzar estas metas a corto y largo plazo hará que sea más fácil seguir adelante con la creación de hábitos diarios, completando así el ciclo de hábitos con una nota positiva.
20 hábitos diarios que debes desarrollar para mejorar tu vida
En su exitoso libro Atomic Habits, James Clear destaca cómo los hábitos diarios transforman la vida de una persona. Además de reconocer el modelo del ciclo de hábitos de Duhigg, Clear habla de la regla del 1 %, que fomenta cambios pequeños, graduales y constantes en la vida cotidiana. Hacerlo tendrá un efecto acumulativo y catalizará la formación de hábitos.
Con estos antecedentes, aquí tienes 20 pequeños hábitos diarios que marcan una gran diferencia:
1. Establece una rutina matutina.
Una rutina matutina estructurada marca la pauta para el resto del día. Todo lo que hagas por la mañana determina cómo transcurrirá tu día. Si pasas la mañana corriendo de un lado a otro y estresándote por hacer todo lo que tienes que hacer, esa sensación te acompañará durante todo el día. Mantén la calma y organiza tus pensamientos; pasarás un día con claridad mental.
Aquí tienes algunas formas de crear una rutina matutina positiva:
- Planifica el día siguiente la noche anterior. Pon la alarma, acuéstate a tiempo, deja una botella de agua junto a la cama, prepara la ropa, etc.
- Levántate temprano, idealmente a una hora fija, para calibrar el reloj interno de tu cuerpo. Evita la tentación de posponer la alarma pulsando el botón.
- Bebe un vaso de agua para rehidratar tu cuerpo después de dormir toda la noche.
- Haz la cama para tachar un elemento de tu lista de cosas pendientes y empieza el día con una sensación de logro.
Personaliza esta rutina para que se adapte a tus metas y preferencias. Además, empieza poco a poco y ve aumentando gradualmente hasta conseguir una rutina matutina más completa para evitar sentirte abrumado desde el principio.
2. Haz ejercicio con regularidad
Una vez que hayas comenzado el día, es hora de mover el cuerpo. El ejercicio diario mejora tu bienestar físico y mental. Incluso unos pocos minutos de actividad física, como subir escaleras o caminar a lugares cercanos, fortalecen los músculos, mejoran la salud cardiovascular y ayudan a mantener un peso saludable.
Además de prevenir enfermedades, hacer ejercicio (especialmente al aire libre) mejora el estado de ánimo, aumenta los niveles de energía y libera endorfinas, la hormona de la felicidad.
No es necesario ser un adicto al gimnasio para hacer ejercicio con regularidad. Puedes:
- Elige actividades sencillas, manejables y agradables para tu edad y estado físico (bailar, montar en bicicleta, practicar un deporte, hacer senderismo, calistenia, etc.).
- Intenta desarrollar tu resistencia con el tiempo y prioriza la constancia por encima de la intensidad.
- Mantén el interés mezclando tu rutina de ejercicios.
- Busca un compañero que te ayude a mantener la constancia, medir el progreso y celebrar los hitos.
Reserva un tiempo específico para hacer ejercicio. Trátalo como una cita ineludible.

3. Concéntrate en la nutrición
Una dieta equilibrada y nutritiva debe ser la base de todas tus comidas, desde un desayuno saludable hasta lo que comes para cenar y todo lo demás. Comer los alimentos adecuados proporciona al cuerpo los nutrientes esenciales, mejora la energía y la vitalidad, ayuda a controlar el peso y previene enfermedades. Tu dieta también influye en tu salud mental y en tu funcionamiento cognitivo.
Así es como puedes hacer que comer bien sea una prioridad:
- Utiliza la planificación de comidas para seguir una dieta saludable y evitar caer en la tentación de picar de forma impulsiva y poco saludable.
- Limita los alimentos procesados y minimiza el consumo de elementos con alto contenido en sal y azúcar. En su lugar, céntrate en comer alimentos integrales y ricos en nutrientes.
- Evita saltarte comidas y come de forma regular a lo largo del día para prevenir bajones de energía o atracones.
- Consume una gran variedad de frutas y verduras para obtener tu dosis de vitaminas y minerales que combaten las enfermedades cardíacas y otras condiciones crónicas.
Practica la alimentación consciente para apreciar cada bocado y tratar tu cuerpo como el templo que es.
4. Establece metas claras
Establecer metas diarias es una forma excelente de dividir las metas más grandes y a largo plazo en partes más pequeñas y alcanzables. Crear una lista de tareas diarias clara y viable te permite trazar un plan para alcanzar el éxito y centrar tu tiempo y energía en tareas de gran impacto.
También te ayudan a realizar un seguimiento de tu progreso, mantener la motivación y gestionar tu tiempo. Además, aportan agilidad a tus acciones, ya que puedes recalibrar tus metas en función de los cambios en tus prioridades y circunstancias.
Mejora el establecimiento de metas diarias mediante:
- Define tus metas según los parámetros SMART (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y con plazos definidos).
- Crea una lista de tareas pendientes que describa tus metas diarias. Utiliza herramientas como barras de progreso y listas de control para visualizar el éxito.
- Establece un límite en el número de metas para evitar sentirte agotado o abrumado. Celebra los logros y recompénsate por alcanzar tus metas para mantener la motivación.
Empieza el día fijándote metas y termínalo evaluando cómo te ha ido.
5. Mantén un horario

Definir metas no tiene sentido si no se sigue un plan sólido y un calendario factible. Seguir un horario de trabajo aporta estructura y organización a tu vida. Una gestión eficaz del calendario optimiza tu tiempo, mejora la productividad y reduce el estrés.
Puedes mantener y cumplir tu horario de la siguiente manera:
- Planifica tu día desde primera hora para marcar la pauta de una jornada centrada y organizada.
- Utiliza herramientas como ClickUp para registrar tareas, citas y cronogramas. La vista de calendario de ClickUp te ofrece una panorámica completa de todo tu calendario, agenda y cronogramas.
- Prepara tu horario con descansos y tiempo libre razonablemente espaciados para recargar energías. Sé realista con la duración estimada de tus pausas. Una pausa para comer de 10 minutos te hará más mal que bien, ya que te dejará más agotado que rejuvenecido.
Mientras sigues un horario, aprende a decir «no» a las cosas que no encajan en él.
6. Prioriza las tareas
Priorizar las tareas te ayuda a cumplir con tu agenda, tomar decisiones más inteligentes y lograr resultados. La mayoría de las personas exitosas siguen la regla 80/20 (Principio de Pareto) al priorizar sus tareas. Según este concepto, el 80 % de tus resultados provienen del 20 % de tus actividades. Centrarte en las tareas críticas te ayudará a terminar más cosas.
Siguiendo esta pauta, prioriza el trabajo de la siguiente manera:
- Programar las tareas cruciales, complejas y exigentes por la mañana, cuando tus niveles de energía son altos.
- Utiliza la matriz de Eisenhower para dividir y clasificar las tareas según su impacto y prioridad.
- Desglosar las tareas más grandes en unidades funcionales para que sea más fácil priorizarlas.
- Agrupar tareas similares, estrechamente relacionadas o interdependientes y abordarlas de una sola vez.
Así que utiliza la priorización de tareas para dirigir tu tiempo y energía hacia actividades significativas e impactantes.
7. Utiliza el bloqueo de tiempo

El bloqueo de tiempo consiste en dedicar determinados periodos o bloques de tiempo a actividades específicas. Por ejemplo, reserva la primera hora de tu rutina diaria de trabajo para revisar y responder a los correos electrónicos. Como resultado, te mantendrás centrado en la tarea que tienes entre manos en lugar de intentar hacer todo a la vez.
Para practicar el bloqueo de tiempo, puedes:
- Haz un balance de tu carga de trabajo, las tareas y actividades asociadas, las prioridades y las metas diarias. A continuación, elabora un calendario realista con cronogramas específicos.
- Utiliza una agenda digital para ir un paso por delante. La herramienta de gestión del tiempo de ClickUp es la forma más fácil de crear horarios y bloquear tiempo para las tareas.
- Concentra tu trabajo profundo o tus sesiones de concentración en tareas complejas para lograr la máxima concentración y resolver problemas de forma creativa.
- Mantén la flexibilidad para adaptar tu agenda según las prioridades cambiantes o los eventos imprevistos.
Mientras practicas el bloqueo de tiempo, mantén límites personales saludables para evitar la procrastinación.
8. Establece un límite para los cambios de contexto
¿Cuántas veces has empezado una tarea y te has distraído viendo un vídeo o navegando por las redes sociales? ¡Muchas veces!
Aunque la atención es un recurso valioso, también es limitada y (en cierta medida) prescindible. Lo peor es que algunas distracciones pueden colarse bajo la apariencia del trabajo. Por ejemplo, es posible que tengas que dejar de lado la creación de tu informe porque un gerente necesita discutir algo. O que interrumpas el código para responder a un correo electrónico del trabajo.
El cambio de contexto dificulta el trabajo, aumenta la carga cognitiva, añade errores y reduce la eficiencia. Así es como puedes neutralizarlo:
- Céntrate en una sola tarea, proyecto o contexto a la vez. Prioriza las tareas para identificar aquellas que requieren tu atención inmediata.
- Cierra todas las pestañas, aplicaciones y programas innecesarios en tu ordenador o smartphone.
- Sigue la técnica Pomodoro para realizar tareas en sprints más pequeños.
- Comunica a tus amigos, familiares o compañeros de trabajo los periodos en los que te concentras en el trabajo para minimizar las interrupciones.
El límite en los cambios de contexto te permite disfrutar de una concentración máxima y ceñirte a tus prioridades.
9. Intenta aprender algo nuevo.
El aprendizaje continuo es el camino hacia la mejora constante. Una mente curiosa amplía las perspectivas y fomenta el crecimiento personal y profesional. Aprender algo nuevo también estimula el cerebro para promover la formación de nuevas redes neuronales y mejora el funcionamiento cognitivo.
Para que el aprendizaje y la mejora de tus habilidades se conviertan en un hábito diario, puedes:
- Experimenta con aficiones y actividades que te generen interés.
- Únete a comunidades y foros online relacionados con tus intereses.
- Aprovecha el tiempo muerto, como el tiempo de desplazamiento al trabajo, para ponerte al día con cursos, audiolibros, podcasts, etc.
- Enseña a los demás lo que has aprendido o documenta la experiencia de aprendizaje.
En resumen, mantén viva tu curiosidad.
10. Practica la atención plena
La atención plena nos exige estar presentes en el ahora. Al hacerlo, nos volvemos cada vez más conscientes de nuestro entorno, nuestros pensamientos y nuestras emociones, al tiempo que disipamos los juicios y las críticas. Esto hace maravillas por tu salud mental. Dar prioridad deliberadamente al cuidado personal reduce el estrés, mejora la regulación emocional y aumenta la resiliencia.
Sigue los siguientes consejos para convertir la atención plena en un hábito diario:
- Incorpora la atención plena a tu rutina matutina. Hazlo a través de la meditación consciente, el escaneo corporal o la gratitud.
- Tómate tu tiempo para concentrarte en tu respiración: inhala y exhala conscientemente varias veces al día.
- Integra la atención plena en todo lo que hagas, ya sea en tus paseos matutinos o mientras friegas los platos por la noche.
- Establece recordatorios para practicar la atención plena a lo largo del día.
Únete a grupos o comunidades de mindfulness para mantener la constancia y realizar el uso compartido de tus experiencias.
11. Incorpora siestas energéticas
Las siestas cortas o energéticas son una forma estupenda de revitalizar la mente y el cuerpo. Cuando están terminadas, pueden hacerte sentir descansado, combatir la fatiga, aumentar los niveles de energía, mejorar el estado de ánimo y agudizar la función cognitiva.
Sin embargo, la siesta energética es una ciencia que debes practicar con precaución. Domina las siestas energéticas con los siguientes consejos:
- Duerme durante periodos de duración corta, idealmente de 10 a 20 minutos, y evita el botón para posponer la alarma.
- Programa una siesta reparadora por la tarde, normalmente entre la 1 y las 3, para adaptarte a tu ritmo circadiano.
- Duerme en un entorno cómodo y tranquilo. Atenúa las luces, utiliza una almohada, reproduce ruidos ambientales o ruido blanco, todo lo que sea necesario.
- Después de una siesta reparadora, realiza algunas actividades relajantes y de autocuidado, como respiración profunda o estiramientos ligeros.
Algunos expertos en siestas también recomiendan un «nappaccino», una taza de café antes de una siesta reparadora que hará efecto justo cuando te despiertes.
12. Dedica tiempo a crear una red de contactos
Mientras practicas el bloqueo de tiempo, reserva algo de tiempo para las redes sociales. Aprovecha este tiempo para conectar con tu red profesional, descubrir oportunidades, intercambiar ideas, obtener asesoramiento profesional y ganar visibilidad dentro de tu sector.
En el ámbito personal, utilízalos para establecer conexiones con tus amigos y familiares y fortalecer tus relaciones interpersonales. Convierte el networking en un hábito:
- Únete a organizaciones profesionales y contribuye a la comunidad. Intenta asistir ocasionalmente a eventos de networking virtuales o presenciales.
- Iniciando sesiones individuales tomando un café o mediante vídeo.
- Mantén la conexión con tus seres queridos con un simple mensaje o celebrando tus logros.
- Practica la escucha activa, muestra un interés genuino y haz preguntas reflexivas.
Hacer lo anterior crea un sólido sistema de soporte para ti y para quienes te rodean.
13. Comunícate de forma eficaz
La comunicación eficaz es una habilidad. Cuanto más practiques, mejor se manifestará como un hábito.
Una comunicación clara, intencionada y centrada en los valores ayuda a los equipos y a las personas a crecer de diversas maneras. Fomenta el entendimiento, mejora la colaboración, genera confianza, resuelve conflictos y facilita el intercambio de ideas.
Hacer de la comunicación eficaz un hábito diario es posible cuando:
- Selecciona un medio de comunicación adecuado en función del contexto: correo electrónico, teléfono, mensajería instantánea, cara a cara, etc.
- Haz preguntas para involucrar al oyente y comprender su punto de vista.
- Presta atención a las señales no verbales, como el tono de voz, las expresiones faciales, el lenguaje corporal, etc.
- Programa reuniones periódicas con amigos, familiares y miembros del equipo, y exprésales tu gratitud y aprecio.
Por último, combina una comunicación eficaz con una escucha activa. Esta combinación te permitirá reducir el número de llamadas y de correos electrónicos, y ser más productivo.
14. Establece límites saludables
¿Te sientes a menudo como alguien fácil de manipular o que lucha por mantener un equilibrio saludable entre el trabajo y la vida personal? Entonces, es hora de establecer límites saludables como hábito diario.
Establecer límites saludables implica definir los límites que establecerás para lo que harás y lo que no harás, expresar tus necesidades y dar prioridad al cuidado personal por encima de todo. Como resultado, te sentirás menos estresado, disfrutarás de relaciones cordiales, cultivarás un mayor respeto por ti mismo y te centrarás en lo que realmente importa.
Aquí tienes algunos consejos para ajustar los límites de manera saludable:
- Practica decir «no» cuando sea necesario para evitar sentirte agotado, resentido y estresado.
- Comunica tus límites de forma clara y asertiva.
- Delega tareas y responsabilidades siempre que sea posible para aligerar tu carga de trabajo.
- Reserva tiempo para rituales de autocuidado, como hacer ejercicio, meditación consciente o cualquier cosa que te relaje.
Cuando hablamos de límites, también nos referimos a establecer límites para la tecnología. Busca formas de limitar el tiempo que pasas frente a la pantalla, desactiva las notificaciones y disfruta de una desintoxicación digital ocasional para tomarte un descanso de la tecnología.
15. Reflexión diaria

La reflexión diaria genera conciencia de uno mismo, mejora la toma de decisiones, evalúa el progreso y recalibra la alineación de las metas.
Por lo general, las personas programan una reflexión diaria al final del día para revisar cómo ha ido y qué podrían haber hecho mejor. Sin embargo, puedes intercalar sesiones rápidas de solo unos minutos a lo largo del día en las que te tomes un respiro y evalúes tu situación. Esta reflexión se hace más fácil si:
- El uso de un registrador de hábitos registra automáticamente las actividades digitales, como el tiempo dedicado al trabajo, a navegar por Internet, etc.
- Identifica los momentos más destacados del día y utilízalos para establecer tus propósitos para los días siguientes.
- Teniendo en cuenta los retos, los contratiempos, las oportunidades y las áreas de mejora que podrían haber cambiado el resultado.
- Celebra los progresos y avances que te han ayudado a alcanzar los objetivos de tu proyecto.
Independientemente de cuándo o con qué frecuencia realices la autorreflexión, intenta convertirla en un ritual practicándola de forma constante según un horario fijo.
16. Diario de gratitud
Escribir un diario de gratitud te ayuda a relajarte y a apreciar las cosas buenas de la vida. Es especialmente eficaz para fijar tu mente y todos tus pensamientos en lo positivo, de modo que te sientas más feliz y realizado.
Puedes cultivar el hábito de escribir un diario de gratitud de la siguiente manera:
- Dedica un tiempo fijo cada día (por la mañana temprano, durante un descanso, al final del día) a reflexionar y escribir un diario.
- Utiliza las indicaciones para guiar tus entradas en el diario de gratitud.
- Reconoce incluso los pequeños momentos que te han hecho feliz y celebra los pequeños logros.
- Adopta enfoques mixtos y diversos para llevar un diario de gratitud, desde escribir párrafos detallados hasta listas con viñetas, dibujos o incluso fotografías.
Escribir un diario de gratitud te hace darte cuenta de que puede que haya sido un mal día, ¡pero no es una mala carrera o una mala vida!
17. Higiene del sueño
La higiene del sueño se refiere a una serie de hábitos y prácticas que se siguen para desarrollar una rutina de sueño saludable.
Dormir bien por la noche te garantiza estar alerta y descansado para afrontar las tareas del día. Mejora el rendimiento y la salud en general, el bienestar emocional y el funcionamiento cognitivo.
Aquí tienes algunas formas de cultivar una mejor higiene del sueño:
- Calibra tu reloj biológico interno y el ritmo circadiano siguiendo un horario de sueño constante.
- Establece un límite en el uso de dispositivos digitales una hora antes de acostarte. En su lugar, sigue una rutina relajante, como leer algo ligero, darte un baño caliente o hacer estiramientos.
- Crea un ambiente relajante invirtiendo en buena ropa de cama, humidificadores, reguladores de intensidad luminosa, cortinas opacas, reguladores de temperatura, etc.
- Ten cuidado con lo que comes o bebes antes de acostarte. Evita la cafeína, la nicotina, el exceso de líquidos o las comidas pesadas antes de acostarte.
Solo puedes aprovechar el día si tu noche ha valido la pena.
18. Autoevaluaciones periódicas
Estamos tan ocupados preocupándonos por nuestros amigos, familiares, compañeros, colegas, etc., que nos olvidamos de preocuparnos por nosotros mismos. Saltar esta fase te aleja de tus sentimientos. Esta discordancia puede hacernos ignorar las discretas señales de estrés y angustia, lo que conduce a una avalancha de emociones, ¡a veces hasta el punto de sufrir un colapso!
Así que hazte un favor y comprueba cómo te sientes con hábitos sencillos como:
- Aprovecha técnicas como la atención plena, el diario de gratitud, las reflexiones diarias, etc. Complétalo con actividades de autocuidado como comer alimentos nutritivos, hacer ejercicio al aire libre, dormir bien y mucho más.
- Realizar escaneos corporales mediante el control interno de los signos de estrés o ansiedad, como respiración acelerada, tensión muscular, frecuencia cardíaca elevada, etc., y abordarlos mediante respiración profunda, mindfulness y otras técnicas.
- Evalúa tus niveles de energía y responde en consecuencia, por ejemplo, tomando descansos, comiendo algo rápido, echando una siesta o hidratándote.
- Reconoce tus acciones, emociones y dudas sin juzgarlas y practica la aceptación.
Ser más amable y compasivo contigo mismo puede hacer maravillas.
19. Expresa tu creatividad
La expresión creativa mantiene la frescura en tu vida personal y profesional. Es un canal para expresarte y desarrollar una imagen saludable de ti mismo, además de una habilidad complementaria para aprender cosas nuevas. Al mismo tiempo, promueve la resolución creativa de problemas, amplía nuevas perspectivas y desafía las zonas de confort.
Algunas cosas que puedes hacer para expresarte de forma más creativa:
- Explora diferentes formas de expresión creativa y encuentra la que más te guste; empieza con proyectos más pequeños.
- Incorpora la creatividad en tus tareas cotidianas. Por ejemplo, añade obras de arte a tu entorno de trabajo, prueba nuevas recetas o escucha música en un nuevo idioma.
- Apúntate a clases y talleres creativos. Conéctate con la comunidad creativa y pide opiniones sobre tu progreso.
- Fíjate retos creativos para ampliar tus horizontes y experimentar con cosas nuevas.
Por último, recuerda tratar tu proyecto creativo como el resultado de tu pasión, no como una extensión de ti mismo.
20. Revisa con regularidad
Ningún hábito, por muy eficaz o poderoso que sea, debe fijarse de forma indefinida. Tus hábitos diarios deben ser flexibles para adaptarse a las condiciones cambiantes. Incluso si no reformas abiertamente un hábito o lo sustituyes por otro, siempre hay margen para perfeccionarlo y mejorarlo. Por lo tanto, revisar tus hábitos también debería formar parte de tus hábitos.
Revisa tus hábitos por:
- Utiliza un registro de hábitos digital o físico, o la función de control de tiempo de herramientas como ClickUp, para llevar un registro de tus hábitos. Evalúa cuánto valor aportan a tu vida y cuánto tiempo les dedicas.
- Tener en cuenta los cambios estacionales. Por ejemplo, tendrás que ajustar tu rutina de ejercicios y pasar de correr a hacer ejercicios con tu propio peso cuando empiece a nevar.
- Elimina los hábitos ineficaces que ya no te aportan valor o que no encajan con tus metas. También puedes buscar sustitutos adecuados para esos hábitos.
- Reflexiona sobre cómo el hábito te ha ayudado a alcanzar tu meta o a lograr el progreso hacia ella y celebra los logros obtenidos a lo largo del camino.
Intenta documentar tus hallazgos, aprendizajes y observaciones mientras revisas tus hábitos, de modo que siempre puedas volver a ellos para validar tus decisiones y durante futuras revisiones.
Haz del éxito un hábito con hábitos exitosos.
James Clear definió los hábitos diarios como «el interés compuesto de la superación personal», y nosotros no podríamos estar más de acuerdo.
Cultivar hábitos exitosos da lugar a personas exitosas, y el ciclo continúa.
Por supuesto, los hábitos específicos pueden variar en función de la personalidad de cada uno y de su crecimiento personal o profesional. Un adicto al trabajo puede intentar desarrollar hábitos para tomarse las cosas con más calma. Una persona desorganizada puede buscar la organización. Las metas cambian.
Sin embargo, hay temas comunes específicos que quizás hayas notado en esta búsqueda por desarrollar hábitos saludables y beneficiosos.
En primer lugar, debes ser constante. Tienes que practicar ese hábito de forma persistente hasta que se convierta en algo natural para ti. En segundo lugar, tienes que ser más inteligente a la hora de gestionar tu tiempo.
Ya sea seguir una rutina matutina, preparar comidas, hacer networking, practicar el autocuidado o establecer límites saludables, todo se vendrá abajo si no sabes gestionar tu tiempo.
Afortunadamente, gracias a las maravillas de la tecnología, tienes a tu alcance herramientas de gestión del tiempo y la agenda como ClickUp. Úsalas con inteligencia para crear y cultivar hábitos saludables y mantener tu rutina. ClickUp es tu destino único para aumentar la productividad y crecer.
¡Pruébalos ahora y nota la diferencia!

